Tengo una soledad tan concurrida…

Tengo una soledad
tan concurrida
tan llena de nostalgias
y de rostros de vos
de adioses hace tiempo
y besos bienvenidos
de primeras de cambio
y de último vagón.

Tengo una soledad
tan concurrida
que puedo organizarla
como una procesión
por colores
tamaños
y promesas
por época
por tacto
y por sabor.

Sin temblor de más
me abrazo a tus ausencias
que asisten y me asisten
con mi rostro de vos.

Estoy lleno de sombras
de noches y deseos
de risas y de alguna
maldición.

Mis huéspedes concurren
concurren como sueños
con sus rencores nuevos
su falta de candor
yo les pongo una escoba
tras la puerta
porque quiero estar solo
con mi rostro de vos.

Pero el rostro de vos
mira a otra parte
con sus ojos de amor
que ya no aman
como víveres
que buscan su hambre
miran y miran
y apagan mi jornada.

Las paredes se van
queda la noche
las nostalgias se van
no queda nada.

Ya mi rostro de vos
cierra los ojos
y es una soledad
tan desolada.

Y Rothko se arrepintió…

En 1958 Mark Rothko  fue comsionado por la compañía  Joseph Seagram and Sons   para realizar  murales  que decoraran el restaurante del Hotel Four Seasons en Park Avenue, Nueva York.  El nuevo edificio fue diseñado por los arquitectos Philip Johnson y Ludwig Mies van der Rohe, la construcción vanguardista  tendría un restaurante lujoso, el cual necesitaba ser decorado con piezas de arte contemporáneo. Según John Fischer, Rothko había aceptado la comisión del restaurante con el siguiente fin: “con la esperanza de pintar algo que le estropeara el apetito a todo hijo de puta que comiera en la sala. El mejor cumplido sería que el restaurante se negara a colgar los murales, pero no lo harán. La gente aguanta lo que sea hoy en día”. Rothko comienza a trabajar y en la primavera de 1959 decide hacer un viaje a Europa acompañado por su esposa Mell y su hija Kate.  Rothko creó un total de 40 lienzos, donde los colores predominantes son el rojo(en varias tonalidades) y café oscuro. Llega a Nápoles y se dispone a visitar Pompeya, es ahí donde siente una gran afinidad por su trabajo y los frescos que aún se pueden apreciar en la llamada “Casa de los Misterios”, continúa hacia Paestum  volviendo a identificarse con el arte en los templos dóricos. Como él mismo afirmaría posteriormente llevaba pintando templos griegos toda su vida sin saberlo. A su regreso de Europa, él y su esposa comen en el restaurante del Four Seasons, después de eso decidió cancelar el contrato con Seagram and Sons y devolver los treinta y cinco mil dólares ofrecidos por el trabajo. Al final se dio cuenta que los frívolos comensales del lugar nunca entenderían el mensaje en los lienzos, se sentarían todos los días a degustar los alimentos y pretenderían estar de acuerdo con el arte. Hoy en día el conjunto de obras que Mark Rothko concibió para el restaurante del Four Seasons está disperso por el mundo: El artista donó nueve de ellos a la Tate Gallery de Londres,  la cual a raíz del suceso creó la “Sala Mark Rothko”. La segunda serie de pinturas se encuentra en el Kawamura Memorial Museum of Art de Sakura (Japón) y otra quedó en la Nacional Gallery de Washington. Una de las cosas más difíciles en la vida es ser congruente en lo que haces. Rothko prefirió la congruencia al dinero.

Frida en Vogue

El 28 de enero de 1939 Frida Kahlo se embarcó en un trasatlántico para llegar a Europa.  El objetivo de la visita era asistir a la exposición organizada por André Breton  titulada  Mexique en la galería Renou et Colle de París. En la muestra se exhibieron 17 cuadros suyos del 1 al 15 de marzo de 1939.

Al estar en París, Frida fue introducida a la vanguardia artística del surrealismo y conoció a grandes personalidades del arte como Pablo Picasso, Wassily Kandinsky, Marchel Duchamp, Paul Éluard y Max Ernst. 

Sin duda, uno de los acontecimientos más interesantes durante su estancia fue el impacto que causó en el mundo de la alta costura parisiense. La vestimenta de tehuana habitual de Frida fue objeto de inspiración para Elsa Schiaparelli, quién diseñó un vestido al que nombró “Madame Rivera”  (“la robe Madame Rivera” en francés). Pero el que podría ser el hecho más significativo del impacto de Kahlo en la moda de aquellos años, la portada en la edición francesa de la revista Vogue, resulta controversial.  Existen dos versiones de esta historia: la primera dice que una de las manos de la pintora apareció en  portada repleta de anillos. La segunda y con mayor difusión, cuenta que la fotografía, “Frida on white bench” (Frida sobre banca blanca) que fuera tomada en 1938 por  Nickolas Muray, fotógrafo reconocido, amigo y amante de la artista, cuyos trabajos sobre celebridades habían sido publicados en revistas como Harper’s Bazaar y Vanity Fair fue la base de la portada.  Jamás he visto fotos sobre la portada de Frida en Vogue

Un hecho real, la señora Rivera sí apareció en Vogue, pero en Vogue US en Octubre de 1937  pero en un artículo y no en la portada.

Aún así Vogue no se olvida de Frida, en la edición de Marzo 2010 de Vogue Germany aparecieron unas fotos tomadas por el diseñador Karl Lagerfeld t a Claudia Schiffer encarnando a Kahlo. Mientras encontramos pruebas de la portada de Frida me quedo con la historia esperando que sea  realidad.

 

De Norwegian Wood a Tokio Blues

En 1965  los Beatles sacaron el álbum Rubber Soul  y en él incluyeron la canción Norwegian Wood (This bird has flown). La canción fue escrita en su mayoría por John Lennon y en menor colaboración por Paul McCartney. Es una balada en la que Lennon toca la guitarra y Harrison lo acompaña con el sitar (un instrumento de cuerdas hindú parecido a un banjo). 

Norwegian Wood sirvió como inspiración al escritor japonés Haruki Murakami para dar nombre a su más famosa novela publicada en 1987.

La novela trata sobre un capítulo en la juventud de Toru Watanabe, quién hace memoria de lo que vivió en Tokio en los años 70. Las cosas entorno a dos mujeres distintas, Naoko y Midori, el impacto que éstas generaron en ese momento. Es gracias a que Watanabe escucha a una versión de la canción de los Beatles que esos recuerdos cobran vida en su memoria.

Murakami es un melómano y la música es elemento importante dentro de su  narrativa, por ello no es de sorprender que una nostálgica canción de los Beatles sea usada como recurso dentro de sus pasajes o sirva para el título de la obra en sí. Aquí lo único que no cuadra es el hecho de que al momento de traducir la obra al español le cambien el título y le pongan Tokio Blues siendo que, el título está justificando plenamente por la trama y aunque no lo fuera, el autor escogió ese nombre en particular.

Al leer Norwegian Wood no está demás escuchar la famosa canción del cuarteto Liverpool porque la frase con la que comienza la canción: “I once had a girl or should I say, she once had me…” (Una vez tuve una chica, o debería decir, ella me tuvo una vez) encuentra un perfecto significado en esta novela.

Este año se estrenó se estrenó la adpatación cinematográfica de la novela, dirigida por el vietnamita Tran Anh Hung…  (Ahora tendré que verla para generar una opinión).

Norwegian Wood se convirtió en uno de mis libros de cabecera y me motivó a leer más obras de Murakami. Así que lo que dice en la contraportada de la edición en español es verdad: “Advertencia: Murakami -al igual que los Beatles- produce adicción, provoca numerosos efectos secundarios y su modo de narrar tiene algo de hipnótico y opiáceo” .

El alcance de Revolution 9

El otro día miraba por televisión uno de mis capítulos favoritos de los Simpson, el capítulo titulado “Homer’s Barbershop Quartet” de la quinta temporada de la serie (una de esas temporadas donde los capítulos tienen muchos momentos divertidos que han quedado en la memoria de muchos televidentes). Este famoso episodio en el cual Homero cuenta la historia de cuando formaba parte de un cuarteto vocal que tuvo un gran éxito, llamado The Be Sharps en la versión original en inglés y llamado Los Borbotones en la versión de doblaje para América Latina, es una parodia sobre  la banda más famosa e influyente de todos los tiempos: The Beatles.

Uno de los momentos memorables de este episodio es cuando Barney (quién es el equivalente a John Lennon) llega con su nueva novia, “la artista conceptual japonesa” (Yoko Ono) al estudio de grabación y pone una cinta con una nueva idea para una canción. En la grabación se escucha una voz de mujer diciendo number eight seguida de un eructo (sonido característico del personaje de Barney). Aquí Los Simpson se burlan de la controvertida canción Revolution 9 del cuarteto Liverpool.

“The White Album” de 1968 es considerado por muchos críticos y fanáticos de los Beatles como su mejor disco. La canción Revolution 9 fue incluida al final. Esta pieza tiene una duración de 8:22 minutos, en ella se escuha una introducción de piano tomada de una canción de McCartney no terminda, posteriormente se escuchan muchas frases sin sentido aparente, de la cuales  una se puede escuchar en  repetidas ocaciones:  number nine en la voz de Ringo. (En los Simpson, number eight). Además de esto tiene sonidos de música clásica, partidos de football, llanto de mujeres entre otros.



Revolution 9 ha sido polémica desde el principio ya que Paul McCartney no quería que apareciera en el albúm, pero al final John Lennon se impuso y la canción fue incluida. Para algunos esta pieza representa un momento creativo sin precedentes en la música de los Beatles, para otros un mal momento gracias a la influencia de Yoko Ono. Y según las mentes retorcidas de algunos muestra la evidencia que alimenta uno de los mitos más grandes de este cuarteto, la muerte de Paul (se supone que el verdadero Paul murió y fue sustituido por un doble).  Se dice que si se toca la canción al revés puedes escuchar la frase “I buried Paul, dead man, dead man”.

Indipendienteemnte de lo que digan, me parece que todos deben escuchar Revolution 9 al menos una vez… Podrá ser que te guste o la detestes, pero estoy segura que la próxima vez que veas a Homero y Los Borbotones reirás con más fuerza.

 

Capsicum

Capsicum es el género al que pertenecen los frutos de las especies de plantas a las que llamamos chile y en México forman la base de muchos platillos de nuestra cocina. Existen muchas variedades de estos frutos que cambian en sabor, color, aroma e intensidad del picante; además de que también reciben otros nombres según el proceso al que han sido sometidos,  por ejemplo, se denomina chile chipotle al chile jalapeño maduro (hasta tomar un color rojo) que se ha dejado secar.

El país del chile

La capsaicina es la sustancia irritante que provoca el ardor característico en la boca al consumir los chiles. Se encuentra en las venas y semillas de los frutos. Por ello cuando se retiran, el chile pierde la mayor parte de su picor.

El chile y su característica picante intrigó a un tal Wilbur Scoville que en 1912 creó un sistema y una escala para medir el picor de un alimento. En la base, con cero unidades Scoville se encuentran alimentos no picantes como el pimiento verde mientras que variedades como el  chile chipotle van de 10 mil a 23 mil unidades, el chile habanero va de las 100 mil a las 350 mil unidades y la capsaicina pura ocupa el puesto más alto con un rango de 15 a 16 millones de unidades. Cabe señalar que esto es algo muy subjetivo pues sabemos que hay muchas variedades de chiles y el picante cambia de uno a otro.

                                

En México el chile está muy arraigado en el paladar.  Comunmente escucho comentarios de muchas personas que afirman que no pueden comer sin picante , “sin chile no sabe”  me dicen. Esto es de alguna manera cierto, ya que al consumir picante se estimulan los receptores térmicos en la boca y el cuerpo libera endorfinas, lo que nos da una sensación placentera (eso explica porque la mayoría de los mexicanos somos adictos al picante).  El caso opuesto es para los extranjeros, durante un viaje a España conocí a personas (españoles, portugueses) que me decían que el picante no les gustaba mucho argumentando “es muy invasivo, le quita el sabor a las cosas”.  Las salsas tipo mexicanas que venden en Europa saben (para un paladar mexicano común) a jitomate o tomate con cebolla y ajo, pero para los europeos representa un encuentro con el picante.

En tierra azteca desde pequeños se tiene el contacto con el picante. Además de la comida del hogar, en el mercado de las golosinas se encuentran paletas, caramelos, gomitas, chicles y demás adicionados con chile que son ampliamente consumidos por los niños (y los adultos también).

Pero el picante va más allá de la cocina, forma parte de una actitud de los mexicanos,  ¿cómo olvidar aquella canción que dice “Yo soy como el chile verde, picante pero sabroso”?  Frase por demás cierta. “Estar enchilado” en sentido metafórico implica estar enormemente molesto por algo, alguien o alguna situación. “Hablar al chile es una expresión que quiere decir que se habla de manera honesta y despreocupada, mientras que “hacer algo al chile” significa que se hace algo sin  cuidado y esfuerzo. 

Los chiles están presenten en logotipos, figuras, adornos, souvenirs y demás. La mascota del mundial de fútbol México 86 era un chile verde,  se llamaba Pique y tenía su propia canción.

       

La realidad es que a la vida siempre hay que condimentarla, y como condimento el chile es uno de los mejores.